La casa de Doña Esperanza

Posted: sábado, 27 de febrero de 2010 by yannier RAMIREZ BOZA in Etiquetas:
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Era la casa más grande y solitaria, que jamás había visto. Se situaba en la calle del barrio, es decir en mi cuadra, con su pintura ya vencida por el tiempo, triste y oscura aunque rodeadas de otras casas del mismo estilo. Todo gira alrededor de esta casa en el barrio, siempre hay un más allá de la casa solitaria, o, a tres casas de la casa triste, antes de llegar a la casa solitaria, eso es por la calle de la casa solitaria, y así sucesivamente. Cuando bajo la luz de la lámpara del frente de esta casa solitaria jugamos al dómino, hasta la una de la mañana, los vecinos empezaban a dar sus versiones acerca de la casa solitaria.

¿Por qué tanto misterio alrededor de esta casa?
Me preguntaba yo algunas noches cuando me tocaba la guardia del CDR, donde llegué a ver por las rendijas de la casa unos ojos negros y grandes, cargados de terror. Eran los mismos ojos que pedían silencio, cuando jugábamos dómino. Esa situación de la casa me estaba calcinando el cerebro, por saber el por qué del misterio de la casa solitaria. Así que un día le pregunté a una vieja vecina del barrio.
Ah. La casa solitaria, según dicen vive una tal doña Esperanza, ya con sus ochenta y tantos años. Hace mucho tiempo los padres de doña Esperanza murieron en un accidente, ellos eran personas muy adineradas doña Esperanza era su única hija. Después de ese accidente doña Esperanza abrió en la casa el prostíbulo más famoso de la ciudad. A mi parecer esto del prostíbulo, se pasaba de padres a hijos, así que te podrás imaginar. Ella muy joven modernizó el negocio. La que se armaba allá dentro, con los adelantos de la ciencia y la técnica. Modificó las habitaciones y después empleó todo el personal, muy calificado y profesional. Dicen que tenía una libretica donde anotaba la cantidad de personas que entraba día por día, con nombres y apellidos. Todo marchaba bien hasta que se enamoró de un pretendiente.
Y cómo se llamaba aquel hombre, le pregunté, (pero no me respondió). Fue un amor de novela. El era un hombre elegante, alto, fuerte, interesante, cualquiera hubiera caído en sus manos, yo lo sé. El tenía todo lo que una mujer necesitaba para ser feliz. Pero todo se destruyó cuando el doctor la dejó y desde entonces doña Esperanza cerró el lugar y se encerró en la casa. No sabe cuando llueve, ni cuando sale el sol, ni se imagina lo que ha avanzado el mundo. Nadie la ha vuelto a ver excepto Juanita la de la esquina, que le hace algunas cosas, en la casa y en la tienda, muchas veces traté de preguntarle a Juanita sobre la vida de Esperanza, pero esa tiene candado en la lengua.
Pero y ¿ esta será la verdadera historia de doña Esperanza? Me preguntaba yo, que para las corazonadas soy muy bueno y así fue.
Una tarde cuando nos disponíamos a comenzar nuestro juego de cada noche, la calle comenzó a llenarse de carros, de gente elegante, y todos paraban frente a la casa solitaria, nosotros estábamos boquiabiertos antes tal novedad. Alguien abrió desde afuera una de las puertas del frente de la casa y entraron al jardín. Las personas hacían brindis y nosotros sentados en la acera de enfrente esperando el desenlace. Cuándo la puerta de la casa comenzó a abrirse, todos miraron hacia arriba, doña Esperanza se asomó a la escalera, pero había dulzura en su mirada, vestida de negro, juanita le seguía detrás. Comenzó a bajar la escalera.
Al otro día me enteraba por el periódico, que le ofrecieron a doña Esperanza, es decir, Esperanza Loinaz y Aguirre, el premio de Literatura de la Academia Española. Era una escritora. También me puse al corriente que la vecina fue unos de los protagonistas del Best seller de Esperanza Loinaz. Por supuesto que era la dueña de aquel prostíbulo y que su marido nunca existió porque fue el esposo de Esperanza. Efectivamente fue un amor de novela para nuestra vecina, la lengua de candado.


l'issue est dans la voix

Posted: martes, 23 de febrero de 2010 by magali in Etiquetas:
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Moncho n'aurait pas su dire à quel moment exactement il était devenu célèbre. Mais il savait exactement à quel moment il avait fait le pas qui le ménerait à la célébrité. Aujourd'hui dans tout le pays le public mourait de rire en l'écoutant, ses shows étaient pleins à craquer, les gens se battaient pour avoir des places, ses histoires se racontaient de bouche à oreille dans chaque réunion entre amis. Il était engagé en privé afin d'animer les mariages. Lorsqu'il s'agissait de cubains ayant de la famille à Miami, les gens murmuraient qu'on le payait même en dollars. Il était populaire à la télévision où il avait une émission de grande audiance tous les samedis soir. Ses histoires emberlificotées utilisaient cet humour bien particulier, cette auto dérision saugrenue, absurde, inattendue mais typiquement cubaine que le public adorait, chacun pouvant s'identifier facilement. Pourtant Moncho ne faisait que raconter sa propre histoire mais cela le public l'ignorait.

Il n'y en a pas. Il n'y en a plus. C'est au rythme de ces deux leitmotivs très répandus que Moncho avait grandi à Cuba. Il ne se souvenait pas qu'on lui ai jamais dit « non » à la maison.
Dans les magasins non plus, on ne lui avait jamais dit « non » mais : reviens demain, ou encore : aujourd'hui s'est terminé, peut-être demain... ou encore la réponse la plus cubaine de toutes : il n'y en a plus mon ciel, reviens demain. Dans tous les cas il ne se souvenait pas qu'on lui ai jamais dit « non ».
Entre amis il était habitué à s'entendre dire et à user à son tour du : je reviens ou je n'en ai pas pour longtemps ou je reviens dans un moment ou on verra, je t'appelle. Il ne se souvenait pas qu'on lui ai jamais dit « non ». Bien sûr il lui était arrivé d'attendre ou de se faire attendre, parfois en vain, bien sûr il n'avait pas toujours reçu ou donné le coup de fil promis.
Avec les femmes s'était très simple. Les mimiques codifiées permettaient de savoir à coup sûr qui était pour qui ce soir là. Les sourires, les oeillades en disaient beaucoup plus long qu'un discours, bien sûr il avait parfois terminé dans un parc à une heure avancée de la nuit avec la fille à laquelle il aurait le moins pensé. Mais il ne se souvenait pas qu'une femme lui ai jamais dit « non ».
A l'université il s'était retrouvé au milieu de réunions politiques et il lui avait toujours été facile de se lever en s'excusant puis de lâcher dans un grand sourire : je reviens, j'ai quelque chose d'urgent ou attendez-moi, je n'en ai pas pour longtemps. Avant de disparaître.
Bientôt dans les manifestations politiques publiques et collectives Moncho avait brandi son petit drapeau, enfilé son T shirt de circonstance, s'était assis au milieu des amis ou des voisins, puis s'était eclipsé en disant je reviens immédiatement. Il avait alors repéré un arbre à l'ombre duquel il s'était assoupi en attendant la fin.
Il ne se souvenait pas d'avoir jamais dit « non ». A force de tout accepter, de céder sur tout, il ne s'appartenait plus. Il se soumettait à la volonté d'autrui et menait une vie d'insatisfaction. Jusqu'au moment où il en était arrivé à éviter les amis qui pourraient lui demander un service, faute de pouvoir leur dire « non » ; à ne plus répondre au téléphone pour la même raison et à inventer des mensonges et des histoires de plus en plus emberlificotées. Puis vint le moment où il n'était plus allé à son travail, avait inventé des mensonges et des histoires de plus en plus embrouillées, voire saugrenues, absurdes, inattendues. Et cela jusqu'au jour où enfermé chez lui, seul, loin de la réalité, il avait commencé à écrire ses mensonges, il avait fait le pas qui le ménerait à la célébrité.

la libreta

Posted: viernes, 19 de febrero de 2010 by yannier RAMIREZ BOZA in Etiquetas:
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El año pasado ya no será como este, por supuesto que todo cambia. Me di cuenta que uno del primer cambio entrado en vigor, fue la nueva libreta de racionamiento. Llegó con menos páginas. De 36 bajó a 20. Mi abuela dice que seguro es una de las enfermedades de adelgazar de la casi cincuentenaria cartilla. Pronóstico, enfermedad incurable, y el enflaquecimiento se relaciona con la cercana novedad de su fallecimiento.

El nuevo pergamino se sometió a la mitad en cuanto a las páginas dedicadas al examen mensual de los productos. Es decir, antes se dedicaba una página a cada mes, y ahora contiene dos meses en igual zona. Dicho de otro modo, antes enero y febrero existían en páginas independientes, y ahora se tropiezan en una sola.
La zona consagrada a dietas médicas se racionaliza en un 50 por ciento. Antes había cuatro páginas, y ahora dos. Esto implica excluir los datos personales de los beneficiarios de las dietas, lo cual limita la vigilancia continua por parte de los bodegueros, ejemplares sagaces a los que no se les va una, y lo que no ven se lo figuran. Ellos tienen un conocimiento del barrio no superado ni por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
La arcaica libreta era jactanciosa, escandalosa, con mucho ruido y poco movimiento, como la mayoría de nosotros los cubanos. Con una cantidad exagerada de espacios y casillas, ya que para controlar un kilo, o a lo sumo dos de papas mensualmente, son innecesarios diez rectangulillos. Así pues, para un poco de arroz y azúcar, un puñado de sal y frijoles, el buche de aceite que se vende y una "ñinga" de café quincenal, no hacen falta tantas hojas. Yo me atrevería a decir que con un pedazo de cartulina se resolvería el problema con el consiguiente ahorro de papel y tinta.
De todos modos, lo que tenga que ver con la libreta de racionamiento es de suma jerarquía para los cubanos. Porque, si bien es cierto que es poco lo que ofrece, a precios subsidiados, con un poco de invento por aquí y otro por allá, los estómagos se desperezan y se calman los chillidos de las tripas, siempre empecinadas en cantar imprudentes canciones cuando se está en presencia de algún desconocido, con el cual no tenemos suficiente confianza.
Ojalá esta libreta del 2010 dure tanto como su ascendencia, porque como están las cosas, y los numerosos problemas ecológicos, entonces sí que ¡pa’ la pinga todo!

Voix sans issue

Posted: martes, 16 de febrero de 2010 by magali in Etiquetas:
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D'étapes en étapes Moncho était devenu l'un des chefs du parti le plus important de la région. Il s'était marié, avait divorcé et s'était marié à nouveau avec deux femmes auxquelles il n'avait jamais pensé. Il avait maintenant un total de 3 enfants issus de ses deux unions. Il les berçait rapidement au rythme de ces deux leitmotivs très répandus : Il n'y en a pas. Il n'y en a plus. Il en faisait de parfaits petits Monchitos.

Il n'y en a pas. Il n'y en a plus. C'est au rythme de ces deux leitmotivs très répandus que Moncho,lui aussi, avait grandi à Cuba. Il ne se souvenait pas qu'on lui ai jamais dit « non » à la maison.
Dans les magasins non plus, on ne lui avait jamais dit « non » mais plutôt : reviens demain, ou encore : pour aujourd'hui s'est terminé, il n'y en a plus, peut-être demain... ou encore la réponse la plus cubaine de toutes : il n'y en a plus mon ciel, reviens demain. Dans tous les cas il ne se souvenait pas qu'on lui ai jamais dit « non ».
Entre amis il était habitué à s'entendre dire et à user à son tour du : je reviens ou je n'en ai pas pour longtemps ou je reviens dans un moment ou on verra, je t'appelle. Il ne se souvenait pas qu'on lui ai jamais dit « non ». Bien sûr il lui était arrivé d'attendre ou de se faire attendre, parfois en vain, bien sûr il n'avait pas toujours reçu ou donné le coup de fil promis.
Avec les femmes s'était très simple. Les mimiques codifiées permettaient de savoir à coup sûr qui était pour qui ce soir là. Les sourires, les oeillades en disaient beaucoup plus long qu'un discours. C'est pourquoi il avait parfois terminé dans un parc à une heure avancée de la nuit avec la fille à laquelle il aurait le moins pensé. Mais il ne se souvenait pas qu'une femme lui ai jamais dit « non ».
A l'université il s'était retrouvé au milieu de réunions politiques obligatoires et il lui avait toujours été facile de se lever en s'excusant puis de lâcher dans un grand sourire : je reviens, j'ai quelque chose d'urgent ou attendez-moi, je n'en ai pas pour longtemps. Avant de disparaître.
Bientôt dans les manifestations politiques publiques et collectives Moncho avait brandi son petit drapeau, enfilé son T shirt de circonstance, s'était assis au milieu des amis ou des voisins, puis s'était eclipsé en disant je reviens immédiatement. Il avait alors repéré un arbre à l'ombre duquel il s'était assoupi en attendant la fin du meeting.
Il ne se souvenait pas d'avoir jamais dit « non ». Mais à force de tout accepter, de céder sur tout il avait développé une force personnelle : l'art de bifurquer, de se réorienter et de rebondir sur tout. Il l'utilisait abondamment dans son travail et parfois aussi dans sa vie privée.

Agua china

Posted: miércoles, 10 de febrero de 2010 by yannier RAMIREZ BOZA in Etiquetas:
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Rafael es un amigo mío que vive en Francia y fue de visita a la provincia oriundo, Santiago de Cuba. Sinceramente lo vi con nuevos aires, empezando por no querer beber agua corriente. Me ha dicho que sólo consumirá la que se vende embotellada en las shoppings con una etiqueta en la que atestigua que es agua mineral. No pude contener la carcajada. Y él creyó que me burlaba de su desarraigo. Pero el motivo de mi risa era otro.

En un mercado en el que los productos más singulares se adulteran, desde el famoso cigarro cubano Habano, el yogur, las langostas, hasta los atributos de los dioses del panteón yoruba, se necesita ser no ya exótico sino abnegado del fidelismo, para confiar en la legitimidad del agua mineral embotellada.
Mucho más cuando hasta el gato sabe que esto de dar gato por liebre constituye aquí una tendencia tan vieja como las mismas shoppings.
Al escucharme, me explicó que no sería un misterio para él eso que acabo de decir, pero que él viene de un mundo donde también la legitimidad tiene su precio. Por ejemplo, y me dice: “el mundo de hoy tiene sus vicios y sus cualidades; la cualidad principal es que todavía no nos toca hablar chino y sus vicios son que nada funciona: la llave del baño tiene fuga; el lavabo se tupe; la mesa nueva es coja, la silla también, la gaveta no se abre, pero cuando la abres no se cierra; la lámpara se enciende y se apaga, la tinta no es tinta, la pluma está oxidada; el sobre de la carta no se pega; hay piedrecitas dentro de la pasta dental, las cuchillas de afeitar no cortan, las manillas de las puertas se quedan en la mano; al cepillo se le caen los pelos; el jabón huele mal; los botones son o demasiado grandes o demasiado pequeños; le faltan páginas a tu libro; las mangas están demasiado cortas; el pantalón es muy largo, la cintura estrecha; los mangos de las ollas giran; los cuchillos cortan al revés; el hueco de la aguja de coser está cerrado; el hilo se rompe; la fosforera no enciende. Todo eso para decirte que la danza china es lenta y hermosa y su Kung fu es de primera calidad, así que una botella de agua Ciego Montero, que no tenga minerales no me asusta”
En medio de este panorama se comprenderá que sustituir el agua mineral embotellada por agua de la pila o de algún tanque gusarapiento, resulta tan fácil como beberla. Agua por agua, da igual, dirán los falseadores. Lo único que las diferencia son las consecuencias de su ingestión, dirá mi amigo.

Missing willy ou histoire d oiseaux

Posted: lunes, 8 de febrero de 2010 by magali in Etiquetas:
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Ces deux là étaient inséparables. Pour Odalis une journée sans qu'un homme l'aborde, l'invite, la siffle ou lui lance un compliment plus ou moins poétique était simplement une journée perdue. Pour Marta rien de plus désagréable que la drague cubaine, elle détestait ces machos grossiers, ridicules, maladroits, pathétiques. Le dernier compliment ridicule étant : « Mmh quels beaux melons ! Et qu'elle est jolie celle qui les porte ! » accompagné d'un regard appuyé sur sa poitrine. Heureusement il était, comme d'habitude, adressé à Odalis. Aussi c'était pour elles un plaisir que de sortir ensemble, l'une engrangeait les honneurs masculins tandis que l'autre passait inaperçue. Elles aimaient ensuite commenter, il faut bien le dire, la stupidité masculine.
Bientôt trois ans qu'elles ne s'étaient pas vues en chair et en os. Depuis que l'une avait atterrie à Madrid où elle travaillait maintenant pour une compagnie aérienne low cost et que l'autre s'était envolée à Paris où elle reprenait ses études de médecine interrompues à Cuba. Jusqu'à ce rendez-vous fixé aux hasards d'une escale d' Odalis à Paris.

Ça y est, tu es sortie du placard ! C'est avec ces mots qu' Odalis avait accueillie Marta, avant même qu'elles ne se jettent dans les bras l'une de l'autre. Marta, interloquée un court instant, était restée sans voix pour répondre. Mi-amusée, mi-surprise, elle avait simplement demandé : Comment tu sais ?

J'ai toujours su, avait rétorqué Odalis. Dans ces cas là, les derniers à savoir sont toujours les intéressés...

Marta ouvre la première bière et allume la première cigarette. Elle cligne des yeux pour éloigner la fumée qui la gène et observe Odalis. Que reste-t-il de la négresse aux formes généreuses qu'elle a connue ? Où sont les talons clinquants, et ses cheveux qui étaient un scandale sans cesse inventé... perruques, rajouts de mèches, produits lissants, tresses savamment désordonnées... Où sont ses ongles qu'elle était arrivée à avoir longs de 6cm, ses griffes de femme fatale.. Pas de petite jupe moulante ni de jeans « sanduguera »scandaleusement scandaleux, dont la ceinture enserrait les hanches qu'elle avait larges et ondulantes comme les femmes de sa race, non, rien de tout cela, tout a disparu, pas même un décolleté plongeant. Elle voit une jeune femme plutôt filiforme, sa peau s'est éclaircie, ses cheveux sont courts et sagement plaqués sur le crâne, ses ongles brillent d'un vernis discret et transparent, seul son rire, ah ! ses dents blanches et régulièrement plantées, demeure.

Alors il n'y a pas d'hommes en Espagne ! Dit Marta. Odalis mi-amusée, mi-désespérée répond : Comment tu sais ?

Eros y Thanatos

Posted: viernes, 5 de febrero de 2010 by yannier RAMIREZ BOZA in Etiquetas:
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Francia (01 de febrero 2010)

Quítate la ropa y deja el ajustador que me gusta quitártelo con los dientes. Después te acuestas al lado mío. ¿Qué tú dices? Que tienes la regla. Eso no es nada mamacita, yo soy un vampiro. Ven acá a mi lado. ¿Qué tú haces? ¡Tú eres loca! Deja eso, no lo hagas, no, ¡nooo! ay cojones, llama un médico rápido, ay mi madre como duele, que me has hecho. Laure mira a Eduardo. Abre la ventana y bota los testículos a la calle.

(10 días después)
Bienvenidos al purgatorio. José se encontraba sentado en el piso del apartamento. La habitación tenía un aspecto de mala muerte. Olía a humedad, sarro y mierda. Las paredes estaban llenas de gusanos, grasa y moho. Una extraña mancha llevaba más de una semana en el piso. Ya formaba parte del decorado. El no había escogido ese hueco de mierda. Su vida se le desplomó. Todo era mentira. Era ella y no yo, se repetía encogido de hombro. Todo era mentira. Se encontraba con un vaso de cianuro, decidido a terminar con la vida.

Cuba (meses antes)
Ese día Francisco llega a la calle Enramadas, sin pasajeros, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Por fin encontró el amor de su vida. Hace ya dos semanas que están juntos y todo fue una casualidad. Ella trabaja en un tienda shopping del centro de la ciudad. Una tarde le llega una nota a su bolso donde estaba escrito: Te espero donde siempre, a las cinco de la tarde. Te amo. Era seguro un papel dirigido a una de sus compañeras de trabajo, pero el azar de la vida lo llevó allá. Esa tarde salía apurada de su trabajo pues tenía que despedir a un amigo que se iba para el extranjero. Salió a la calle y estiró el brazo: oye motorista, hasta la avenida Martí que estoy apurada. Cuando llegó, sacó el dinero y se lo dio sin darse cuenta de la nota. Francisco leyó la nota y fue amor a primera vista. A partir de ese día están juntos. Francisco tiempo después dejó escapar la nota bajando la calle Enramadas con su sonrisa de oreja a oreja. La nota se pegó en el zapato de un turista que iba con su grupo en dirección al aeropuerto. Cogieron un taxi. El vuelo estaba destinado para Madrid. Aquel cubano de 70 años, vivía en España hace más de cinco años.



España (31 de enero 2010)
Jubilado, había vivido la mitad de su vida en Francia. Tenía dos hijos. Eduardo su hijo mayor lo recogió en el aeropuerto, para llevarlo. Cuéntame viejo, ¿cómo encontraste aquello? ¿ Las mulatas se mantienen? Y a Fidel, ¿lo viste?
Después de un rato de conversación, llegaron a su destino. Eduardo tenía que salir ese mismo día para Montpellier, cuestiones de trabajo, le dijo al viejo. Pero no se atrevió a decirle que era más por los celos de Laure, que otra cosa. Rumbo a Francia Eduardo no se imaginaba tener aquella nota en el zapato.

Francia (01 de febrero 2010)
Al otro día en la mañana, Laure con su poco conocimiento del español, logró descifrar la cita que tenía entre las manos. Putain! Quel salop! Lo sabía, yo lo sabía que el hijo de puta este me engañaba, por algo es cubano. Pero este va a ser su último engaño. Botó el papel por la ventana, cogió una pequeña tijera de coser y se dirigió al cuarto donde Eduardo la esperaba con ganas.

Bienvenidos al purgatorio. Tres días después una enorme discusión se armó con los vecinos de abajo. La mujer leyó la nota detenidamente. Tantos años de vida en común y ya empezaron los engaños, se dijo. La discusión fue fatal y violenta. José no aguantaba a esa falsa. Tú lo que quieres es irte con otro y me estás inventando esa mierda. Después de tantos años tú eres la traidora, la que me engañaste o piensas que no lo sabía. Lo tuve aguantando durante todo este tiempo, pero se acabó. José la cogió por el cuello y la estranguló. Una semana más tarde José miraba el cuerpo de su mujer en descomposición. Cogió el vaso y se tomó el veneno.

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